Mostrando entradas con la etiqueta Transmilenio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Transmilenio. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de octubre de 2007

¿FALTO DE AFECTO? TRANSMILENIO TIENE LA SOLUCIÓN

Hoy, como todos los días desde hace seis años tuve que ser empujada para poder acceder a un bus de TransMilenio, la sensación orgásmica, cósmica, inigualable, incomparable de tener que pagar 1400 pesos por ser pisoteada, empujada y ultrajada no tiene igual.

Entre los alaridos de personas pidiendo una silla azul para la señora embarazada, el anciano, el señor que lleva al niño en brazos, trato de entender el letrero que reza "48 personas sentadas y 112 de pie" para un total de 160 sardinas enlatadas. Por qué no pintan todas las sillas de azul ? Es más sencillo gritar una silla, sin necesidad de especificar el color.

Hoy cinco veces, sin saber el sexo, me cogieron las nalgas; siete se pararon encima de mis pies y dos veces fui golpeada en la cara por igual números de codos. No tengo inconveniente en que me acaricien, me den calor humano (a veces me siento sola) pero al menos déjeme ver la cara. Para colmo la pisoteada tiene que presentarse en el dedo pequeño del pie, este pisotón sólo es comparable con el dolor que se puede sentir cuando uno camina descalzo por la casa y ese dedito se pega contra la puerta, la pata de la mesa, de la silla, la cama y cualquier otro mueble ubicado de manera estratégica para poder golpear el dedito.

Yo no se que es mejor, si realizar el viaje de pie o conseguir una silla. Si viajo sentada… ¡peor! los señores muy amablemente me ponen la bragueta en la cara, en los hombros o en cualquier parte que les genere comodidad y si son del genero femenino, pues los malditos bolsos me refriegan la marca y el material en la poca nariz que me queda.

"No pararse en la franja amarilla por su seguridad"; "Este vehículo se pone en marcha sólo con las puertas cerradas"; "cuide sus objetos personales"; la sensación de angustia al ir sentado y pensar !cómo rayos me voy a bajar! no se comparan con la gloria de poder ingresar al acordioncito rojo.


Cuando llegué a mi destino pisé a cuatro personas sin saber si me había desquitado con el dichoso dedito, me desquite de la cogída de las... y tampoco di la cara, utilice mis fuertes codos para poder salir acosada por una señora emperifollada que exclama !permiso, permiso, permiso¡

Definitivamente por 1400 pesos y antes de las ocho de la mañana no vuelvo a tomar ningún otro tipo de transporte, me siento acojida, aceptada y querida."¡Qué viva el TransMilenio!"
foto de http://www.transantiagochile.com/imagenes/transmilenio.jpg