martes, 4 de mayo de 2010

LA QUIMERA VERDE

Desde hace 200 años nuestra Colombia ha parido y criado hijos con la cultura del miedo, la desconfianza y la culpa. Se creció entre las lágrimas de un pueblo que tiene que armar una manifestación para que la gente pueda tener un lugar para estudiar, se lucha por un sistema de salud equitativo y digno, donde el facilismo, la trampa y la pereza no sean las conquistas de la sociedad.

Cada voto ha sido endosado a la inseguridad y la corrupción. Desde la escuela nos metieron en la cabeza que somos un país pobre cuando en realidad hemos sido saqueados, los corruptos se han llevado más que el oro, las esperanzas y las ganas de luchar. Por eso la gente dejó de usar su derecho al sufragio y perdió la fe en sus gobernantes. Nos han minimizado y humillado ¿cómo se va a digerir un discurso mockusiano fácilmente si este no va acompañado del clientelismo, no tiene el pensamiento bélico incluido y se nos da la oportunidad de actuar como adultos?

La célebre posición que ha alcanzado el partido verde es el resultado del impacto que crea en la mente de los colombianos un discurso basado en lo diferente. Eso es lo que ha generado ahora la intención de voto de aquellas personas que jamás lo hemos hecho por repulsión a la forma fraudulenta y sangrienta de ganar poder, no para el país sino para sus bolsillos. Por primera vez se nos habla (con hechos) de crear una Colombia fundada en la autoridad moral, con principios y legalidad.

He escuchado argumentos concernientes a los colombianos que llevan en su cabeza la imagen política que se fundó con los años “no es un político”, “el no cree en Dios”. Estas frases ganan adeptos para la “ola verde”. ¡Claro! No es un político común: es honrado y cree en el valor de la vida. Sus oponentes se han bautizado y han rezado el rosario mientras asesinan, secuestran y acaban con la inocencia de la niñez.

Ya se empieza a sembrar pánico hablando de un posible atentado contra la vida de Mockus. Han pasado 62 años desde el asesinato de Gaitán y 21 desde el magnicidio de Luis Carlos Galán y todavía despertamos con ese temor a que se calle el progreso de país a bala. Nos repudian los Falsos Positivos, no nos olvidamos de la Parapolítica, de las Bandas Emergentes Criminales y las chuzadas del DAS que cada día nos asombran más. No siempre “vale más malo conocido que bueno por conocer”.


El próximo 30 de mayo es el día definitivo, sabremos si seguiremos gobernados por la cultura del miedo o decidiremos empezar con un cambio, que no se verá en cuatro años, pero que se puede empezar a sembrar. A mi me basta con ver en Mockus una salida, un equipo de gobierno que lidera. Me basta con escuchar la palabra ¨perdón¨ y verlo reconocer que también se puede equivocar.

Hemos dado la oportunidad para tomar nuestra voz, nuestros derechos, la vida y la familia de cada ciudadano para hacer de ella un botín politiquero. Demos ahora la oportunidad para que la nueva generación viva algo distinto sobre el mismo suelo. Como dijo Sergio Fajardo en respuesta a la periodista Vicky Dávila “
No se moleste porque suene bonito”.

domingo, 14 de marzo de 2010

SI ES UN DERECHO ¿POR QUÉ NO USARLO?


¡Qué fácil es quejarnos! Las encuentro en mi casa, en el TranMilenio, las busetas, en el cine y la misa diaria. Un mundo de clamores en un aislamiento de responsabilidad.

Las he escuchado desde siempre. Unas con nombre propio, otras merodeando entre la culpabilidad y las que surgen cada día. Son las voces ciudadanas, humanas, esas que han sido engañadas. Las que han tropezado, silenciado y ahora viven en la cultura de la lamentación.

Hace unos años era éste un día de feria, de globos de colores. Eso era lo mejor de madrugar con los papás a las urnas. No importaba si la tinta se les quedaba en el dedo durante varios días, lo fundamental era depositar el tarjetón.

Es una vergüenza que hoy que nos toca a nosotros, la pereza dominical nos abrace. El desaliento de ver a cerca de 60 congresistas protagonizando escándalos de corrupción y a los candidatos jugando a encontrar partido o un color de preferencia, son motivo de lamentación. ¡claro qué lo son! Pero la solución no es inmortalizar el daño sembrado.

Marcar el tarjetón es una voz de protesta, es la oportunidad de rechazar la descomposición de un país. La "X" será la respuesta de un pueblo al finalizar el día. Puede convertirse en un terror legislativo o en un aliciente para el país. Espero que NO nos equivoquemos de nuevo, si hay dudas e inquitudes, rechazo y desconsuelo votar en blanco es otra opción.

La vulnerabilidad de los derechos que como ciudadanos y seres humanos tenemos es “pan de cada día”. Si bien estas elecciones barrieron con el derecho a ser elegido ¿por qué no hacerlo con el derecho a elegir?



Imagen: www.radiogarzon.com

sábado, 6 de marzo de 2010

LA MUJER DE UNA CALLE ESTRATO CERO

“Las mujeres de la calle”. Esa era la frase que los adultos usaban para explicarme en la infancia ese mundo que para mi era un misterio. Las veía mientras el bus de servicio público cruzaba la avenida Caracas, en Bogotá; estaban en las esquinas, en las calles del centro. Eran mujeres de todas las edades, con los labios resaltados y ropa ligera.

Crecí con una imagen nublada y fui entendiendo que los adultos pecaban por omisión. No son sólo un título mal nombrado, muchas de ellas disfrazan con sus labios la historia que han escrito.

Entre muchas está ella: una mujer de aproximadamente 50 años, contextura fuerte y mirada firme. Su voz casi se pierde entre canticos y voces infantiles de los niños que habitan el lugar. Es la primera en extender la mano para saludarme. Se quita y me da paso para trepar por aquella escalera que se ha convertido en legado para sus pies. Mientras subo pienso una frase para romper el hielo y lo mejor es que no se me ocurre ninguna.

“¿Por dónde empezamos?” pregunta sin darme tiempo a repasar la mesura que tanto planee. Yo titubeo acerca de lo que será nuestra conversación; me interrumpe con un tono enérgico y resume cronológicamente su historia “Soy Blanca, a los seis años el cartucho, violada a los ocho, madre a los diez y mula a los doce. Desde los siete drogadicta”. Esas palabras para ella tan serenas, crean un impacto profundo que simplemente trato de disimular.

Llegó a la calle del cartucho en Bogotá, con una señora cuyo nombre no menciona y a quién luego de un tiempo asesinaron. Se quedó sola y llena de miedo ante el universo que le tocaría enfrentar. No creció jugando a las muñecas, tampoco frente a una cocina plástica. Su juego favorito era robar “Kokorikos” en el centro de la ciudad.

La ignorancia y la soledad fueron las raíces de ese viaje que ingenuamente inició. No tuvo conocimiento de su familia hasta hace pocos años, cuando ya su vida tenía un rumbo, y no los culpa porque “en el campo la ignorancia triunfa ante la realidad”. Su piel está gastada por el llanto y el dolor, pero la alegría de su rostro rejuvenece el entorno y hace que me sienta infeliz y desagradecida a su lado. Ese es el sentimiento que me abriga ante cada frase que pronuncia, ante sus sonrisas y su valentía.

Su camino en las drogas empezó cuando un compañero la invitó a inhalar gasolina. No pudo ser niña, ni asistir al colegio a presentar sus tareas. Su infancia se rompió a los ochos años, cuando varios compañeros del “cartucho” la violaron. “Es una experiencia que nunca se borra de mi mente, quizás la más fuerte que me ha tocado vivir”

A los diez años fue madre, pero la droga y el mundo en el que habitaba no le permitieron percatarse de la situación. “Ese día llegó la policía a hacer limpieza y nos sacaron a golpes, nos llevaron a un calabozo que se llamaba El Tunel, cerca a Belén (barrio de Bogotá), allí empecé a manchar y me llevaron al hospital, al Materno. Fue cuando me enteré que estaba embarazada, pero lo perdí de una”

Llegó a la prostitución cuando a los 11 años unos señores le propusieron a ella y a una compañeras cambiar de vida. Las llevaron para el Llano y durante unos días el panorama mejoró notablemente: no tenían que buscar la comida en las canecas, ni dormir entre cartones. Tenían las comidas necesarias y una cama. Perola dicha no duró " Luego nos empezaron a prostituir, cobraban y se quedaban con la plata. Ellos mismos nos drogaban y nos pegaban para que no fueramos a decir nada. Uno allá está solito y si algo pasa toca callada. Fui mula, llevé droga y viví con el miedo y la soledad a diario" Las lágrimas caen al revivir el dolor de ese momento.


Su vida no ha sido fácil y aún así la alegría de vivir le ha ganado la batalla. “¡Las mujeres de la vida alegre!” expresa con gran ironía para reconocer que en el interior de la prostituta se siembra un artista, un payaso; un ser humano que transforma su miedo en la sonrisa que le brinda a cada hombre que llega. “Muchos ni siquiera llegan a acostarse con uno, vienen a buscar consuelo, uno termina siendo el psicólogo de ellos sin querer”.

La sociedad rechaza y juzga sin entender el individualismo de cada situación, “Yo era de las prostitutas de más bajo nivel, porque hasta para la prostitución hay estratos: las de Chapinero, las del Norte, y las prepago que son las ¡uffff!…las de arriba”. Cada frase que pronuncia es como si me quitara el piso. Estoy atenta a sus movimientos, a sus ojos, a la forma en que se expresa y no quiero interrumpirla.

Al referirnos a su fundación, se entusiasma de la misma manera en que un niño habla del último juego de video, o de su muñeca nueva. Hace 20 años llegó a este lugar, allí están sus sueños realizados, su hogar, esa es parte de su familia y las escaleras por donde me guío son su ascenso diario a la libertad. “Mi madrina nos enseño a amarnos…y pensar que cuando la conocí lo único que quería era darle escopolamina para robarla, porque yo trabajaba con eso” dice refiriéndose a la directora de la fundación. “Ella es mi madrina de matrimonio, porque soy felizmente casada por la Iglesia, tuve ocho hijos, pero sólo tengo cinco vivos, los otros tres están con Dios” Blanca es una mujer, una madre y un ejemplo de superación y valentía.

Reafirma su fe en el “Dios vivo” como lo conoció en su andar, y sabe con certeza que fue El quién la sacó de ese mundo vacío para regalarle la oportunidad de gozar de una familia, un esposo y unos hijos que para ella son semilla de superación. “No fui una buena madre, fui maltratadora física, verbal y psicológicamente. Pero hoy mi hija mayor estudia trabajo social, mi otro hijo administración, el otro está terminando once y el menor está en séptimo. ¡Yo no sé Dios de que hizo a mis hijos!, porque nunca me han juzgado….por nada”.

Sólo pide una oportunidad para las que quedan en el “parche” sólo invita a “creer en los que nadie cree” ella ya eligió su vida a ejercer y ese es su secreto “me mamé de hacer lo que yo quería, ahora es Dios quien me maneja y sólo quiero ser la mujer más transparente del mundo”.

Entre risas, algunas lágrimas y un tinto bien preparado, recuerda su vida pasada con anécdotas, con la alegría de poder dar su testimonio, con orgullo y valentía enfrenta al mundo por su libertad. La tarde me obliga a salir, nuevamente entre aquellas risas inocentes y miradas curiosas. Son los hijos de las mujeres que habitan en la fundación, aquellas que en algún momento pude haber visto desde la ventana del bus y que hoy duermen bajo un techo seguro, aprenden un oficio y luchan por una educación para sus hijos. Como lo dice Blanca “ si yo hubiera tenido una familia o unos padres, las cosas no hubieran sido así”.

Allí se queda, en su nido familiar, entre decenas de mujeres que intentan escalar junto a ella y los niños que sueña con ver crecer y convertirse en hombres y mujeres con proyecto de vida. “Es que una prostituta desde la barrera se ve diferente. Prostituta no es la que lo da para sostener a sus hijos. Prostituta es la que lo tiene todo, una familia, un esposo y lo da por placer o por vanidad al vecino”




Foto: emas.com

sábado, 9 de febrero de 2008

AL PERIODISTA...SER HUMANO

¡Estudia lo elemental! Para aquellos
cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia el "abc"! No basta, pero
estúdialo ¡No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.
¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti,
no lo sabes.Repasa la cuenta,
tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
y pregunta: "Y esto, ¿de qué?
"Estás llamado a ser un dirigente.
Bertolt Brecht

jueves, 17 de enero de 2008

LA DISTORSIÓN DEL TERROR

Ya empieza a asustarme la posibilidad de que mis dedos se depriman de tanta imagen extravagante y tanta voz incoherente. En un afán por no callar, encontré el análisis que hace un joven sin nombre pero con una gran memoria y me atrevo a transcribirlo porque no podemos disfrazar con estatus político a los asesinos del país:

“Se necesito que sucediera lo de Estados Unidos para que los guerrilleros y los paramilitares y un sector importante de los cuerpos armados del Estado fueran vistos por el mundo como terroristas y tratados como terroristas. Todos ellos rechazan esa calificación pero diariamente están realizando actos de terror, están desapareciendo gente que piensa diferente de los del Establecimiento y torturando y actuando como clandestinos para hacer terrorismo. Aquí todo el mundo sabe que los grupos armados del gobierno asesinaron a tres mil miembros de un partido de oposición política. Los otros terroristas colocan bombas en las ciudades e inmolan a gente inocente; cometen diariamente crímenes atroces como el descuartizamiento de seres humanos en los campos una vez la guerrilla abandona ciertas zonas dejando la muerte a sus espaldas; asesinan sindicalistas, maestros, todo el que trate de mirar más allá de las narices: gente que sueña con agentes gelatinosos e incendiarios con los cuales calcinan a los seres humanos, o con gases letales, o con explosivos y trozos de acero para destruir aldeas habitadas por gente pobre.
Yo quisiera saber que pensaría el mundo si en una transmisión de televisión en vivo y en directo le mostraran la destrucción de un poblado con bombonas de gas rellenas de dinamita y tuercas y trozos de tornillos y trozos de varillas de acero, y frente a las ruinas de sus casas, a niños desmembrados y a hombres y mujeres inermes, inocentes, sin cabeza o con el vientre abierto. O si viera a niños secuestrados cargados con cadenas, cautivos dentro de cuevas bajo la tierra como acostumbran a hacerlo los terroristas de este país, y esas mismas imágenes se las repitieran durante una semana, a todas horas del día y de la noche…¿Cómo se llama el secuestro? ¿No es un crimen terrorífico? Y la destrucción de haciendas y ranchos productivos con su población humana y su maquinaria y sus ganados. Y la destrucción de puentes, carreteras, oleoductos, torres de electricidad, infraestructura que ha logrado ser construida a través de las décadas con el trabajo una nación empobrecida Por ese motivo, ya ese terrorismo de guerrilleros y de paramilitares y de agentes armados del Estado (todos son iguales) no es considerado como guerra contra gobiernos inmorales en nuestro medio sino contra el mundo, y eso me parece una maravilla. Eso es estupendo. Le voy a decir algo más: aquello que los guerrilleros y los paramilitares llamaban “actos de guerra interna”, hoy son actos terroristas, aún cuando los colombianos no se hayan dado cuenta.”

(CASTRO, Caycedo Germán. “El botín”. En Con las manos en alto. Bogotá. Editorial Planeta, 2001)

lunes, 7 de enero de 2008

25 RECUERDOS COMPRIMIDOS Y LA MALA MEMORIA DE UN PAÍS

Letras que se han hecho eternas para transcribir imágenes emotivas y hechos roñosos. Episodios que se guardaron por miedo y dolor. Olvidos, masacres, sangre y magnicidios de aquellos que serían el grito con argumentos que nos falta hoy. Cárceles hechas mansiones para enmudecer a la prensa, saquear a los campesinos y continuar coloreando de rojo pasión la tierra que nació de los indígenas.

Quizá los caudillos estén enterrados ¿pero nosotros?. No es la queja de tienda la que hará cambiar el país, no son los rezos ni las camándulas. Son los hechos, el no arrodillarnos ante las casas ajenas, el dejar de andar venerando promesas que solo colaboran con la hecatombe, con la bandera convertida en esa gran franja roja y un escudo ya sin letras.

La reflexión de un país optimista, que bailotea y ovaciona mientras sus ojos miran las ajenas lágrimas y desgracias con impotencia. Minas, para-política, corrupción, intolerancia e injusticia.¿Por qué dejar de lado la historia que nos recuerda lo que somos y en lo que nos convertimos mientras las grandes potencias se enriquecen con nuestra sangre? ¿Por qué salir corriendo a la cresta si la cabeza que la sostiene somos nosotros?

¡Colombia vive! se impulsa como un gran documental emitido por el Canal Caracol, que si los jefes del país no lo editan, serán 25 años compendiados en siete días que parten hoy, después de las 10 de la noche y hasta el próximo viernes en el que muy posiblemente todo volverá a ceros…porque estas letras ya no estarán de moda y muy probablemente el eco no se escuchará por el ruido del cabezote de la novela.

sábado, 29 de diciembre de 2007

"EL QUE SE VA NO HARÁ FALTAY EL QUE LLEGA...

"El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto" (Charles Chaplin)
Se van 365 días de ilusiones, esperanzas y lágrimas...un año màs. Un 2007 que nos inundó con nieve congelada y letras que significaròn vida.
Asesinó a 110 periodistas, devolvió a Jhon Frank Pinchao y se quedó con la vida de 11 personas. Descubrió la cara oculta de Chupeta y de los honorables políticos del país y le dió el 1,2,3 a Don Diego . Hizo justicia y tambièn la olvidò.
En medio de muchas cosas que no se mencionan, en Colombia, se sigue con la fè en pie, con el alma y los ojos abiertos para ver lo que no se muestra y escuchar lo que no nos dicen, aquí estamos no sólo esperando, estamos construyendo...